La gloria sabe a ceniza pura. Kylian Mbappé acaba de escribir su nombre con letras de oro en los libros de historia del fútbol mundial, pero lo hizo en medio de una pesadilla absoluta. El astro francés se convirtió en el máximo goleador de la historia de los Mundiales al alcanzar la friolera de 22 anotaciones, superando de manera oficial al mismísimo Lionel Messi. Sin embargo, el hito quedó completamente sepultado bajo los escombros de una derrota humillante.
Francia cayó con las botas puestas ante Inglaterra con un escandaloso marcador de 6-4 en el partido por el tercer lugar. Una primera mitad catastrófica dejó a Les Bleus perdiendo 4-0 y haciendo el ridículo sobre el césped, provocando que el propio Mbappé rompiera el silencio con una frase lapidaria que resume el sentir de todo un país: «Hubiera preferido no ser el máximo goleador de la historia y jugar el partido de mañana».
El festín goleador del delantero del Real Madrid incluyó un doblete furioso —que arrancó con un magistral remate de tacón al minuto 48— y lo colocó con 10 tantos en este torneo, acariciando otra Bota de Oro. Pero de poco sirvió el despertar galo en el complemento. El colapso inicial arruinó la emotiva despedida de Didier Deschamps tras 14 años al mando de la selección, cerrando una era dorada con un sabor amargo y un récord que, para Kylian, hoy no vale absolutamente nada.
Kylian Mbappé rompe récord histórico de goles pero sufre trágico fracaso


