Una tragedia que conmociona a todo un estado y que vuelve a poner en jaque la responsabilidad de las empresas de gas en México. Vivian Aguilar, la joven madre que se convirtió en heroína al proteger con su propio cuerpo a su pequeña hija de 6 años en medio de una bola de fuego, falleció este jueves tras una agonía de una semana.
El fatídico 6 de agosto, Vivian transitaba por la colonia Las Granjas, en Cuernavaca, cuando la explosión de una pipa de Gas Titanium desató el caos. En una reacción puramente instintiva, cubrió a su pequeña ante las llamas. Tras ser trasladada de urgencia a la Ciudad de México por la extrema gravedad de sus quemaduras, la joven no resistió más, convirtiéndose en la primera víctima mortal de esta negligencia.
La muerte de Vivian Aguilar no solo deja un vacío doloroso e irreparable en su familia, sino que cambia drásticamente el escenario legal del siniestro. Hasta hoy, la Fiscalía de Morelos investigaba únicamente lesiones y daños a propiedad privada; ahora, el expediente deberá ser reclasificado para perseguir la responsabilidad penal por homicidio.
Mientras la empresa matriz y sus aseguradoras comienzan a ser acorraladas por las autoridades para pagar las indemnizaciones, diez personas más luchan por su vida en distintos hospitales, entre ellas una menor de 15 años trasladada de emergencia a Texas. La indignación social crece y la exigencia de justicia por la memoria de Vivian retumba con más fuerza que nunca.


