Adiós a la joya de la corona de Lozoya
Lo que comenzó como un refugio de lujo en la exclusivísima alcaldía Miguel Hidalgo, hoy es propiedad de la nación. En un giro que deja a la defensa de Emilio Lozoya contra las cuerdas, la Fiscalía General de la República (FGR) logró lo impensable: la extinción de dominio de su residencia valuada en más de 51 millones de pesos.
¿El motivo? La justicia finalmente confirmó que la propiedad no se compró con «ahorros», sino con el sucio rastro de corrupción que dejó la planta de AgroNitrogenados. Según las pruebas, cada ladrillo de esa mansión está manchado por el sobrecosto millonario que Lozoya autorizó cuando dirigía Pemex en el sexenio de Peña Nieto.
Lo más polémico del caso es el drama legal que hubo detrás. En un inicio, una jueza había dicho que la propiedad era «intocable». Sin embargo, la FGR no soltó la presa, apeló y logró que un Tribunal Colegiado revocara el fallo. Ahora, los 51,701,973 pesos que vale el inmueble pasan a manos del Estado.
Esta victoria jurídica es un mensaje claro: ya no basta con ir a la cárcel; ahora van por las mansiones. Con este golpe, Lozoya pierde uno de sus activos más valiosos y la FGR anota un punto clave en la lucha contra los «colosos» de la corrupción. ¿Será este el inicio de una cascada de extinciones de dominio para otros políticos?


