miércoles, junio 10, 2026
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¿La FIFA banea al ajolote de CDMX? El caos detrás del Mundial 2026

A solo dos semanas de que ruede el balón, la fiebre del Mundial 2026 ya se siente en la Ciudad de México, pero viene acompañada de un tremendo choque de poderes. La implacable maquinaria comercial de la FIFA le acaba de meter un tremendo «frenón» al símbolo urbano estrella del gobierno de Clara Brugada: el ajolote gigante instalado frente al Estadio Azteca (rebautizado como Estadio Ciudad de México por puro negocio corporativo).

¿El pecado del tierno anfibio? No tener el «visto bueno» del máximo organismo del fútbol. El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) encendió las alarmas al confirmar que la enorme figura morada no es, ni de cerca, una mascota oficial. Esto desató un pánico inmediato ante la posibilidad de que fuera removida para no violar las estrictas e intocables leyes de marketing de la FIFA.

La directora del IMPI, Carolina Pérez Luna, soltó la bomba en el programa de Ciro Gómez Leyva: la FIFA no juega limpio cuando se trata de su dinero. Tienen registradas 357 marcas desde 2024 para blindar el torneo. Eso significa que solo tres personajes tienen derecho de piso: Zayu (la mascota oficial en México), Maple y Clutch. Cualquier otra criatura que intente colarse visualmente en el radar es considerada una amenaza comercial. El IMPI ya ha coordinado redadas en Tepito para decomisar piratería, demostrando que el torneo es un búnker de exclusividad.

Cuando las redes sociales ya exigían salvar al ajolote, el Gobierno de la CDMX y el IMPI aplicaron un rápido control de daños emitiendo un comunicado urgente. «FALSO», gritaron en plataformas digitales, asegurando que nadie va a tocar ni a retirar la polémica escultura porque ya es parte de la identidad local.

Sin embargo, el vacío legal sigue flotando en el aire. El manual de la FIFA exige exclusividad absoluta en un perímetro que va de los 500 metros hasta los 2 kilómetros a la redonda de los estadios, controlando la famosa «Última milla» que conecta con los transportes públicos. El ajolote está cruzando la calle, a escasos 800 metros de las puertas del estadio. Aunque el gobierno jure que se queda, la FIFA mantiene el monopolio de las miradas en las rutas que pisarán millones de turistas. ¿Ganará el orgullo chilango o el negocio millonario de los patrocinadores?