domingo, septiembre 13, 2026
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La vitamina clave que millones no consumen suficiente: su falta puede provocar fracturas, osteoporosis y problemas inmunológicos

La Vitamina D es una sustancia fundamental para el organismo, ya que permite absorber el calcio y mantener los huesos fuertes. Su papel es especialmente importante durante la infancia, cuando el cuerpo está en crecimiento, y en la vejez, etapa en la que aumenta el riesgo de fracturas y debilitamiento óseo.

De acuerdo con el especialista Felipe Vadillo Ortega, de la Facultad de Medicina del Instituto Nacional de Medicina Genómica, esta vitamina también participa en la regulación del sistema inmunológico, ayudando a que el organismo responda de forma adecuada ante procesos inflamatorios.

El cuerpo produce vitamina D de manera natural cuando la piel se expone a la radiación solar. Durante este proceso, una molécula derivada del colesterol presente en la epidermis se transforma primero en previtamina D3 y posteriormente en vitamina D3, también conocida como colecalciferol.

Sin embargo, en entornos urbanos muchas personas pasan gran parte del día en espacios cerrados —como casas, escuelas u oficinas—, lo que reduce la exposición al sol y limita la producción natural de esta vitamina. Por ello, los especialistas recomiendan complementar su consumo mediante la alimentación.

Entre los alimentos con mayor contenido de vitamina D se encuentran pescados grasos como el atún, el salmón, el arenque y la sardina. También está presente en lácteos como leche, queso, yogurt y mantequilla, además de la yema de huevo y los champiñones.

Deficiencia en México

Datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2022 indican que una proporción importante de la población adulta en México presenta niveles bajos de vitamina D. Más de un tercio de los adultos tiene concentraciones inferiores a 20 nanogramos por mililitro de sangre, cuando organismos internacionales recomiendan niveles iguales o superiores a esa cifra para mantener una buena salud ósea.

Riesgos para niños y adultos

La falta de vitamina D puede provocar diversas complicaciones. En los niños en etapa de crecimiento, niveles muy bajos pueden desencadenar Raquitismo, una enfermedad que provoca debilitamiento y deformación de los huesos.

En adultos mayores, especialmente en mujeres después de la menopausia, la deficiencia aumenta el riesgo de desarrollar Osteoporosis, una enfermedad que reduce la densidad ósea y facilita fracturas incluso ante golpes o caídas leves.

Además, algunos estudios sugieren que niveles bajos de vitamina D pueden agravar enfermedades autoinmunes como el Lupus, por lo que en ciertos tratamientos médicos se recomienda suplementar esta vitamina.

Especialistas advierten que mujeres embarazadas, en etapa de lactancia, niños y adultos mayores deben prestar especial atención a su consumo, ya que su organismo requiere mayores cantidades para mantener la salud ósea y el equilibrio del sistema inmunológico.