El drama familiar en torno a la herencia del fallecido Julián Figueroa ha escalado a un nivel crítico y totalmente público. Maribel Guardia rompió el silencio tras confirmarse su destitución fulminante como tutora legal de su nieto, José Julián. Lejos de iniciar una batalla campal en los juzgados, la famosa actriz de 66 años utilizó sus redes sociales para lanzar un dardo sumamente poético y contundente que dejó claro que no piensa rogar por el cargo: «Soy la tutora de mi vida, la arquitecta de mis sueños».
La bomba estalló cuando la periodista Addis Tuñón fue ratificada como la nueva representante legal del menor de edad en el proceso de la sucesión testamentaria. Tuñón no perdió el tiempo y llegó con la espada desenvainada, revelando en televisión abierta que el pequeño José Julián no está recibiendo la pensión alimenticia correspondiente. La nueva tutora ya adelantó que exigirá cuentas claras sobre el patrimonio que dejó el hijo de la costarricense.
El contraataque legal no solo golpeó a la actriz, sino también a su esposo, Marco Chacón. La defensa de Imelda Garza Tuñón (madre del niño) solicitó formalmente remover a Chacón como albacea de los bienes desde finales del año pasado. En una jugada que sorprendió a muchos, el propio Marco Chacón declaró que ya no tiene el más mínimo interés en continuar en el puesto, afirmando que espera que el juez tome la decisión más conveniente para el menor y tirando la toalla ante la presión mediática.
Con esta elegante pero tajante retirada, la icónica artista costarricense apaga los rumores de un pleito legal interminable con la madre de su nieto, prefiriendo enfocarse en su propia paz mental. Sin embargo, la auditoría financiera a la herencia de Julián Figueroa apenas comienza, y promete sacar a la luz más de un secreto incómodo sobre las finanzas de la dinastía.


